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 LA CONSTRUCCIÓN ACTIVIDAD CLAVE PARA EL DESARROLLO DEL PAÍS

Alejandro Viramontes Muciño

21 de diciembre de 2007


Artículo redactado refiriéndose a la realizad mexicana, por lo que se recomienda tomar en cuenta las directrices generales que postula el autor acerca del vínculo directo entre el desarrollo de la industria de la construcción y el desarrollo económico de un país.


Artículo

El desarrollo económico de nuestro país no puede concebirse sin la evolución de la industria de la construcción y viceversa. Por ello he decidido elaborar un diagnóstico del desarrollo de esta industria ligándola con la economía. Sólo así se puede entender la estrecha correlación entre ambos. Como se verá, la industria, con distorsión del mercado, ha experimentado períodos de bonanza cuando ha sido cobijada por la política económica del momento, como el de la etapa de 1940-1976, pero también ha sufrido los golpes de las crisis de 1982-1988 ó de 1995- 1996, cuando el país tuvo que replantear sus esquemas de crecimiento y cuando experimento los duros embates del proceso de globalización mundial.


Las consecuencias han sido graves y han afectado a uno de los derechos inherentes del ser humano, como lo es el empleo, pues se trata de una industria que demanda mucha mano de obra. Así, la crisis en la industria también han detenido la creación de la infraestructura necesaria para el desarrollo de un país.


La construcción se define internacionalmente como la combinación de materiales y servicios para la producción de bienes tangibles. Una de las características que la distingue de otras industrias es su planta móvil y su producto es fijo, éste distinto en cada caso, además es importante proveedora de bienes de capital fijo, indispensables para el sano crecimiento de la economía.


Por tal razón, la industria de la construcción es uno de los sectores más importantes y dinámicos por su estrecha vinculación con : la creación de infraestructura básica como : puentes, carreteras, puertos, vías férreas, plantas de energía eléctrica, hidroeléctrica y termoeléctrica, así como sus correspondientes líneas de transmisión y distribución, presas, obras de irrigación, construcciones industriales y comerciales, instalaciones telefónicas y telegráficas, perforación de pozos, plantas petroquímicas e instalaciones de refinación y obras de edificación no residencial, entre otras.


La satisfacción de necesidades humanas, entre las que destacan servicios de suministro de agua potable, instalaciones de saneamiento, drenaje, pavimentación, obras de vivienda, hospitales y escuelas.

El fuerte impacto multiplicador, que genera en las diversas ramas industriales de la economía de un país. Los factores anteriores hacen de la industria de la construcción el eje fundamental para el logro de objetivos económicos y sociales, así como el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad.


Esta industria, como sector económico, está incluida en el Sistema de Cuentas Nacionales, y se relaciona con casi la mitad de las 72 ramas de actividad económica que contiene la Matriz de Insumo Producto, destacando entre ellas: industrias básicas de hierro o acero, otros productos de minerales no metálicos, cemento, aserraderos, canteras, arena, grava y arcilla, maquinaria y equipo no eléctrico, otros productos metálicos e industrias químicas, entre los mas representativos.


Esto significa que prácticamente la mitad de los sectores productivos de la economía se relacionan en mayor o menor grado con el sector de la construcción como proveedores directos.


La participación de la construcción dentro del Producto Interno Bruto (P.I.B.), ha llegado a niveles cercanos a 7% en los países en desarrollo, como es el caso de Colombia y Uruguay. En los países industrializados se han alcanzado valores de 10%, como ocurre con Japón. Canadá alcanzó el 9% hasta el 2º trimestre del presente año, en tanto que en Estados Unidos el porcentaje fue de el 11% en el 2º trimestre de 1997.


Los países en desarrollo cuentan con un amplio mercado potencial debido a las grandes carencias de infraestructura, cuya satisfacción les permitirá la inserción más favorable de sus economías a un mundo cada vez más competido. En los países industrializados ha ido aumentando el interés de llevar a cabo desarrollos tecnológicos que permitan conservar la vanguardia dentro de la industria. Es por ello que el sector de la construcción tiene una gran importancia en el mundo.


BREVE HISTORIA EN MEXICO.

En 1939 existían en el país 90 empresas constructoras y diversos grupos técnicos, que con financiamiento estatal realizaban obras y adquirían maquinaria. En los albores de los 40‘s, el número de trabajadores ocupados en la construcción representaba 1.8% de la población económicamente activa, 5.9 millones en un total de 19.7 millones de habitantes.


La década de los 40‘s es especialmente significativa para la economía del país y para la industria de la construcción. El mundo estaba sumido en la 2º Guerra Mundial, la industria de los países desarrollados estaba dedicada a la producción de armamento, lo que permitía a las naciones dependientes ejecutar acciones tendientes a fortalecer su mercado interno y aumentar su planta productiva.


En el período 1930-1950 se crean las empresas mexicanas más importantes, y especialmente las dedicadas a la construcción. Así mismo se dan los primeros pasos para organizar el gremio de los constructores.


El 4 de julio de 1947, 17 ingenieros inauguran la empresa Ingenieros Civiles Asociados ( ICA ). Entre los ingenieros egresados de la U.N.A:M. , están Bernardo Quintana, Javier Barros Sierra, Raúl Sandoval, Fernando Espinoza, Fernando Hiriart y Raúl Haro López, el capital social inicial de ICA fue de $ 100.00 pesos . El primer conjunto de vivienda popular erigido en México fue encargado al grupo ICA y se trato del “ Miguel Alemán “ en la Ciudad de México. ICA realizó también la primera obra de construcción pesada ejecutada por mexicanos en su totalidad y fue el proyecto de ingeniería en la cuenca del río Tepalcatepec que abarcó presas, canales, puentes, carreteras, viviendas y escuelas.


En la década de los 50´s se crea la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción ( C.N.I.C. ) y se da inicio a la contratación de obras gubernamentales por concurso, de acuerdo con lo establecido en el artículo 134º de la Constitución.


Para 1966 se hizo patente el problema de vivienda, por lo que la industria de la construcción empezó a contribuir en su solución, para coordinar los esfuerzos en programas de vivienda, se creó el Centro Impulsor de la Habitación, A.C.


Con la relación al transporte aéreo, de 1966 a 1970 se buscó la construcción de 75 aeropuertos con una inversión de 1200 millones de pesos. Para estos años el país crecía a un ritmo económico del 7% anual, con un índice inflacionario del 2.8% al año, la industria creció pero de manera desequilibrada que unas ramas avanzaban más tanto técnica como administrativamente.


Después de la expansión que la construcción mantuvo entre 1970 y 1981 como resultado, del crecimiento compartido y luego del proyecto petrolero gubernamental, en 1982 se suscitaron cambios drásticos en el entorno macroeconómico nacional, mismos que alteraron significativamente la evolución y las perspectivas de la economía en general y de la industria de la construcción en particular.


A principios de 1982 la industria se freno abruptamente, comenzando con un proceso de desinversión, que implicó que en 1988 la construcción registrará un valor real de tan sólo 69.1 % del que ya había registrado en 1981.

Entre 1979 y 1981 el P.I.B. de la construcción creció 12.3 % anual promedio, el doble de la expansión registrada entre 1970 y 1978. Esto incentivó la capitalización de las empresas constructoras del sector formal de la industria, mismas que aumentaron en número de 3,378 empresas en 1970 a 10,300 en 1981. Adicionalmente se intensificó la dependencia de la industria al gasto público: la participación de la construcción pública paso de 50.8 % en 1978 a 56.9 % en 1981.


En estos años la economía se “petrolizó”, y prácticamente la totalidad del aumento en la participación del sector público en la construcción se debió al aumento en la infraestructura petrolera y en inversión para la industria petroquímica.


De hecho, entre 1982 y 1989 la inversión gubernamental se redujo más del 60% en términos reales. Con esto, la actividad de la industria de la construcción, medida por su P.I.B., fue en 1989 de sólo 75 % del que se había registrado en 1981, y el empleo de la construcción se redujo de 2.3 millones en 1981 a 1.9 millones de trabajadores en 1989. Durante 1980-1989 la industria de la construcción fue el único sector que presentó una tasa negativa de crecimiento acumulado.


LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN.

Hacia principios de la década de los 90‘s y con base en el panorama anterior, la situación de la industria de la construcción organizada en México difícilmente le había permitido competir con ventaja en el proceso de globalización económica al que se había insertado nuestro país desde su entrada al Acuerdo General de Aranceles y Comercio ( GATT ) en 1985. Así se podía ver que con casi una década de crisis económica se había provocado casi un colapso de la demanda de construcción en nuestro país.


En consecuencia, y hechas algunas excepciones, la industria de la construcción mexicana, al igual que otras ramas industriales, estaba débil y descapitalizada en la coyuntura de la apertura, debían competir con estándares internacionales, aunque no contaría con los recursos de tipo mundial que tenían las empresas de otros países.


De hecho, el tamaño de las 15 mil empresas socias de la Cámara de la Industria de la Construcción era muy pequeño, comparado con las empresas constructoras de Estados Unidos y los demás países desarrollados. Estadísticas de 1989 de la cámara registraban 74 empresas gigantes ( capital social mayor de 3.6 millones de dólares ), y facturaron en promedio 10.6 millones de dólares mientras que en contraste, la empresa de menor contratación de la lista de las 400 constructoras de Estados Unidos obtuvo, en ese año 53 millones de dólares. Así mismo en el ámbito mundial, las principales compañías eran más grandes que las empresas constructoras nacionales.


Se puede decir que el exceso de nacionalismo mal entendido, tanto por parte del gobierno como de los constructores, permitió un desarrollo autosuficiente que fortaleció a la industria internamente, pero la volvió poco eficiente y con bajos niveles tecnológicos.


El disponer de una tecnología avanzada constituía una ventaja competitiva, puesto que significaba la posibilidad de producir más con menos recursos. Esto hacía necesario que las empresas mexicanas en lo general, y las constructoras en particular se incorporaran a los métodos tecnológicos de vanguardia, ya que el escaso roce con empresas que utilizaban tecnologías avanzadas no habían permitido que la industria nacional asimilara e incorporaran el desarrollo de mejores procesos de producción como se verían en los:

Métodos. El uso generalizado de microcomputadoras y de software transformaban las prácticas de diseño arquitectónico, provocando reducción de costos.

Equipo. Las nuevas adquisiciones de maquinaria y equipo de alta tecnología, como el equipo de acción hidráulica, torres de construcción, grúas trepadoras, máquinas pavimentadoras continuas, etc. habían hecho a las empresas constructoras más competitivas.

Materiales. El uso de nuevos materiales para reducir los costos e incrementar su vida útil se volvía cada vez una necesidad imperante, en este sentido el uso de los plásticos era un ejemplo claro, ya que tenía una amplia gama de aplicaciones.

Componentes. El método de construcción prefabricada agilizaba ya la construcción, reducía los costos de la mano de obra, disminuía los retrasos de obra y requería de una estructura de investigadores profesionales especializados en el campo.

Lo grave de estas consideraciones es que la ineficiencia de la construcción fue posible transferirla al usuario final, dado que se encontraba en un mercado cautivo.


Durante algunos años, aun si la existencia de un tratado explícito de libre comercio que incluyera a los servicios de construcción, se registraron actividades en México de una decena de las mayores constructoras norteamericanas.

Para ello había utilizado diferentes formas, desde la asociación permanente con firmas nacionales, las alianzas estratégicas o la participación directa. No obstante, hay que reconocer que el establecimiento permanente no había sido la práctica común.


Por otra parte, estaba el antecedente de que en Canadá durante 1989, primer año de vigencia del tratado de eso país y Estado Unidos, 26 firmas norteamericanas trabajaron en Canadá. De éstas, 21 no habían trabajado en México pero se estimaba que podrían hacerlo.


Así, ante la promesa de contar con más oportunidades de negocios, la industria de la construcción también fue parte de los acuerdos del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.


En el Tratado que se negoció con los vecinos del norte, se reconoció que el sector servicios en la economía de América del Norte representaba más de 2/3 partes de la economía de la región. Así mismo, además de su relevancia en el P.I.B. regional, se reconocía también que los servicios son parte fundamental e indisoluble del comercio de mercancías.


La negociación cubrió dos grandes temas, el comercio transfronterizado de servicios y los servicios financieros. La industria de la construcción quedó incluida en el primero, también se incluyeron los servicios profesionales, los servicios de computación, el transporte terrestre, las telecomunicaciones, los servicios portuarios, los servicios aéreos especializados, el servicio al mayoreo y menudeo, los servicios turísticos, entre otros.


Con los acuerdos negociados en el TLC, se esperaba que la industria de la construcción mexicana pudiera participar en el mercado internacional de la construcción que aun hoy se encuentra confinado principalmente a la ejecución de megaproyectos e involucra sólo a las firmas transnacionales más grandes. Sin embargo, es indudable que desde su entrada en vigor en 1994, las empresas constructoras nacionales se han visto obligadas a acelerar su modernización para competir.


Ahora las características de los servicios tienen mayor orientación hacia la satisfacción de los requerimientos y especificaciones del cliente de lo que tuvieron en el pasado, además se compite en costo, calidad y tiempo de ejecución, y al mismo tiempo se han intensificado los procesos de absorción de tecnologías.


LA INTERNACIONALIZACIÓN.

Tradicionalmente se ha considerado la industria de la construcción como un termómetro que mide el estado general de la economía de un país. Ello se debe a que durante los períodos de crisis económica, esta industria es la que registra una mayor caída, aunque durante la recuperación experimenta un crecimiento mayor al promedio de la economía.


Esta característica llevo a la suposición de que la industria de la construcción encabeza e impulsa la recuperación económica general. Sin embargo al observar la secuencia de crisis y recuperación que nuestro país ha vivido desde diciembre de 1994, es posible ver que no necesariamente la construcción es el motor de la recuperación macroeconómica.


No obstante aun cuando el impulso de la recuperación puede estar ubicado en otro sector económico ( exportaciones ), es innegable que la recuperación de la industria de la construcción es una condición sine qua non para consolidar el crecimiento a través del empleo y la reactivación en cadena que esta desata.


Norteamérica ha inducido a las industrias manufactureras los servicios y el comercio de nuestro país a aplicar medidas severas de reorganización y ajuste para poder, primero, subsistir y a continuación competir con las industrias y las empresas de comercio de Estados Unidos y Canadá. La competencia tiende a agudizarse por las negociaciones con la Unión Europea para establecer con esa comunidad de países otra zona de libre comercio.


Para un constructor que se propone a ingresar en el mercado global, la iniciativa no es tan fácil, ya que en lugar de posicionar sus servicios y productos, debe posicionarse él mismo como empresario y saber operar en ese medio que ofrece muchos elementos desconocidos, que frecuentemente son clave para el buen término de una obra: lenguaje, cultura, sistemas políticos y gubernamentales, legislación, prácticas comerciales y de negocios, disponibilidad de trabajar, infraestructura en comunicación, economías de diferente estabilidad y enfoque.


En síntesis, el mercado mexicano de la construcción, no obstante la apertura de nuestro país, ha estado predominantemente en manos de la empresas constructoras mexicanas, con una menor - aunque creciente - presencia de compañías externas. Este elemento imprime una tendencia fuertemente conservadora en las empresas mexicanas de la construcción, puesto que al no haber prácticamente competidores que operen bajo condiciones de competitividad, no se advierte la necesidad de realizar cambios drásticos en el modo de operación empresarial.


Habremos de añadir otro elemento que favorece una tendencia conservadora en las empresas: el contratismo de las obras públicas bajo los esquemas tradicionales. El análisis del contrato típico de una obra pública fácilmente nos llevará a determinar que este esquema no favorece, sino que desincentiva la innovación, el uso de nuevas tecnologías, la eficiencia y la calidad.


El modelo de obra pública está enfocado simplemente a obtener el precio más barato posible bajo los esquemas de construcción tradicionales. En general, para empresas con poca experiencia en la exportación o con expectativas de trabajar en un país desconocido, se considera conveniente laborar en asociación con firmas locales mediante alianzas estratégicas para tener mayores posibilidades de éxito.


COMO CONCLUSION.

Como arquitectos empresarios podemos inferir que las micro, pequeñas y medianas empresas que conformemos tienen un gran reto derivado de la economía globalizada, la desarticulación de las cadenas productivas, su alta dependencia del mercado interno, su baja capacidad empresarial y su individualismo.


Las micro, pequeñas y medianas empresas para sobrevivir cuentan con la tecnología informática y la administración. Los sistemas de cómputo deben ser utilizados con dos objetivos básicos: la gestión y la promoción. En la primera se incluyen todos los aspectos administrativos de la empresa, tales como compras, inventarios, cuentas por cobrar, nómina y estados financieros, entre otros.


En la segunda se incluyen elementos de mercadotecnia y planeación, como los catálogos de productos, las cotizaciones, los análisis de sensibilidad frente a diversos escenarios y, primordialmente, dar a conocer a las empresas y sus servicios, así como detectar oportunidades de negocios mediante el uso de canales de información electrónica, es decir, Internet.


Para tener acceso a los mercados globales, las micro, medianas y pequeñas empresas requieren acceso fácil y rápido a fuentes de información, para desarrollar su gestión empresarial requieren de asesoría, capacitación y asistencia técnica, para crecer requieren reintegrarse a las cadenas productivas y asociarse.


Todo esto se puede obtener a través de centros de información, con la ventaja adicional de que se reducen costos ( tarifas homogéneas desde cualquier parte ), distancias ( información de todo el mundo ) y tiempos ( ahorro en tiempo de traslado ). Vale la pena aclarar que disponer de las herramientas no garantiza el éxito, ya que se requiere saber utilizarlas correctamente.


La información se debe utilizar como insumo para crear y aplicar el conocimiento, puesto que la aplicación de la información permite crear situaciones de ganar - ganar y sobre todo esto no podría ser lógico dentro de la globalización sin el elemento fundamental de toda actividad que es el hombre.



BIBLIOGRAFÍA.

1) Enclenques en la globalizacíon, De Aquino Javier, Certeza económica, Num. 4 , 1998, pags. 22 - 65.

2) Informe anual constructoras perfil 95, Departamento de investigación y desarrollo del grupo editorial expansión, Obras, Num. 285, 1996, pags. 49 - 75.

3) Informe anual constructoras perfil 96, Departamento de investigación y desarrollo del grupo editorial expansión, Obras, Num. 297, 1997, pags. 61 - 89.

4) Las empresas más importantes de México, Departamento de investigación y desarrollo del grupo editorial expansión, Expansión, Num. 747, 1998, pags. 352 - 464.

5) Un relevo en puerta, Vázquez Juan, Reforma, 9 de septiembre de 1997, pags. 8 -10.



Fuente:Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco
publicado en "Tecnologías y Diseño en las Edificaciones"
Ed. U. A. M. –A., 1998, México, D. F., ISBN. 970654711 .

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